EDGARDO DEL PÓPOLO: «SIEMPRE TUVE LA INTENCIÓN DE HACER VINOS QUE HABLARAN CLARA Y HONESTAMENTE DE LA VIÑA»

Es uno de los Ingenieros Agrónomos más importantes de Argentina, referente indiscutido en plantación de viñedos en Valle de Uco. Comenzó en Gancia y hoy es Gerente General de Susana Balbo Wines. En 2022 fue elegido viticultor del año por el crítico Tim Atkin y obtuvo 100 puntos Parker con su Per Se La Crie 2019 creado junto a su amigo, el enólogo David Bonomi.
No hay dudas que escuchar hablar a Edgardo Del Pópolo sobre su trabajo es un placer, por su sapiencia y la pasión con que explica detalladamente el mundo de la vid. Nacido en la ciudad de Mendoza, cuenta con orgullo que toda su familia no provenía del vino, sino de la viña, “mis abuelos y mis tíos eran inmigrantes franceses y trabajadores de la viña, eran viñateros”.
-¿Cuál fue tu primer contacto con la industria?
– Durante la carrera me gustaron otras cosas aparte del viñedo y de la bodega, me interesaban también temas ligados a explotaciones intensivas en el campo y en los cultivos de frutales en Mendoza. La industria estaba pasando una crisis profunda, era un momento en donde el vino, solamente se vendía en el mercado interno, no había exportaciones de vino argentino, y mi primera oportunidad surgió en bodega Gancia que buscaban a un profesional joven para dedicarse al manejo de viñedos en el valle de Uco.
-¿Cómo surgió el proyecto Per Se junto a tu amigo David Bonomi?
-Estando en Doña Paula, con David ya habíamos comenzado el proyecto de Per Se porque la primera cosecha fue en 2012. Yo me voy a trabajar con Susana Balbo básicamente porque quería hacer un proyecto propio y Susana estaba buscando una persona que la acompañara, me ofreció la posibilidad y le dije si ella no tenía inconveniente de que yo hiciese mi vino, así que comencé a trabajar con ella y ya había comenzado con Per Se, lo continúe ahí gracias a la posibilidad también de que Susana fue bastante abierta de mente de permitirme hacer mi propio vino.
-¿Por qué Per Se?
-El nombre Per Se surge porque pensamos con David, esto tiene que ser por sí mismo no por nada ajeno, es decir, lo que marca el carácter de este vino, su personalidad, el estilo, lo genuino que nosotros buscamos es por sí mismo no por nada que viene de afuera, que no es propio del lugar, de ese terreno, de ese clima y de nosotros, ese conjunto es Per Se.

-¿Y cómo definís los vinos que hacen?
-Cuando uno hace vino a otra escala, a otro nivel de golpe se encuentra de que no es fácil dejar de aislar factores que influyen en el estilo o en el tipo de vino que uno hace, y en el caso de Per Se gracias a Dios, podemos mantener las características naturales del lugar y de nuestra búsqueda intactas, así que de ahí viene el nombre y también ese mensaje que intentamos dar a través de los vinos.
-¿Qué vieron en el terroir del Monasterio para plantar sus viñedos?
-Encontramos algo que no lo había visto en otros lugares de Gualtallary en cuanto al suelo y en cuanto a básicamente al paisaje, luego surgió la posibilidad de poder plantar un viñedo y así lo hicimos. Lo plantamos con la mente puesta en los vinos que estábamos haciendo y en los futuros vinos que podrían venir, de acuerdo a lo que la experiencia nos dijo que podía ser lo más indicado para ese lugar, para esa condición de suelo, de clima y terminamos plantando el primer viñedo, que nos dio las primeras uvas de los vinos que estamos haciendo a partir del año 2016.
-¿Qué es más importante el lugar o la variedad?
-Cuando uno deja de pensar en la variedad y piensa en el lugar y si tal o cual variedad está bien plantada en el lugar y verdaderamente se comporta muy bien, ya dejamos de un lado la necesidad de tener que hablar de Cabernet Franc o de Malbec y empezamos hablar del lugar. Ambas variedades en un espacio como por ejemplo Gualtallary lo hacen muy bien, lo hacen como casi en ningún otro lugar, la vid crece muy bien, con potencial de dar vinos de muy alta calidad, entonces en cierta manera los vinos que vienen de un lugar como Gualtallary así como también pasan en otras sub zonas, te permiten que hables más del lugar que de las variedades, ya la variedad pasa un plano secundario y el lugar tiene el plano principal.
-Teniendo en cuenta esto que decís, Argentina ¿tiene que ir para el lado como el Viejo Mundo de las Denominaciones de Origen (DO) y que no se hable más del varietal?
-Cuando uno habla de Denominación de Origen habla de un esquema que para el Viejo Mundo lleva muchas décadas, que creo que para el Nuevo Mundo es ponerle un marco en el cual no hemos estado acostumbrados a trabajar. Yo no sé si una DO es lo más adecuado para un país productor como Argentina, sí, no tengo dudas que una Indicación Geográfica (IG) te permite caracterizar un vino de un lugar determinado sin necesidad de tener marcos regulatorios demasiado estrictos. Gualtallary es una zona, Altamira, Los Chacayes, Los Arboles, son subregiones del Valle de Uco, dentro de eso hay una riqueza de productor cada uno con su estilo, con su impronta, con su sensibilidad, por eso al final de la historia creo que lo más importante es el productor.
-Y la última, ¿qué querés expresar en los vinos que haces?
-Siempre tuve la intención de hacer vinos que hablaran muy clara y muy honestamente de la viña, siempre quise hacer vinos que mostraran eso, la relación entre el lugar, el trabajo, el clima, el suelo, todo lo que estuviese marcado y que le diese identidad a las uvas, sin ningún otro agregado, sin ningún otro anexo.
